• Mario Reyes Flores

¿Cómo pensamos?: John Dewie

Actualizado: 10 nov

De acuerdo a lo expresado por John Dewie en su libro ¿Cómo pensamos?, el pensamiento humano tiene diferentes formas de representación: imágenes fijas, en movimiento, cromáticas, acromáticas, palabras, texturas...


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El pensamiento humano, desde la última capa del cerebro (córtex o corteza), razona, vincula, relaciona, conecta; recuerda todo tipo de experiencias, sensaciones y percepciones.


El cerebro juega con nuestras creencias, saberes y suposiciones, y de esta manera configura nuestras ideas sobre el mundo y todo lo que experimentamos.


Si bien no podemos decirle a otra persona cómo debe de pensar, ni tampoco podemos tener la última palabra sobre cuál es la mejor manera de hacerlo, Dewie explica que sí podemos, a partir de nuestra experiencia y conocimiento de distintas formas de pensar, construir una que nos permita hacerlo de manera más eficiente. A esto es a lo que él llama pensamiento reflexivo.


Para el autor, el pensamiento reflexivo no es simplemente una secuencia de ideas, sino una consecuencia, donde cada idea se conecta en un orden sistemático y progresivo la una con la otra, produciendo un movimiento sostenido y dirigido hacia un fin común.



El pensamiento Vs la creencia


Es muy común que empleemos estos términos de manera indistinta, sin embargo, en su libro, Dewie hace una clara comparación entre uno y otro, que nos permite diferenciarlos.


Por una lado explica que, dado que los pensamientos son simplemente ideas en nuestra mente, no pueden proponerse como algo que la mente pueda aceptar, afirmar, y mucho menos considerar como base de acción, en tanto que las creencias requieren superar un compromiso intelectual y práctico; exigen nuestra investigación para encontrar los fundamentos sobre los cuales se sostienen.


De modo que la reflexión implica que se cree en algo (o no se cree en algo), no por ese algo en sí mismo, sino a través de otra cosa que sirve de testigo, evidencia, prueba, aval o garante; es decir, de un fundamento de esa creencia.



Fases del pensamiento creativo


A diferencia de otros tipos de pensamiento donde, como ya mencionamos, consisten simplemente en una sucesión desordenada de ideas, sin una conexión ni un fin en particular, el pensamiento creativo implica un proceso con etapas con características bien definidas.


  1. Estado de duda; de vacilación, perplejidad o dificultad mental, en la que se origina el pensamiento.

  2. Acto de busca; de caza e investigación, para hallar un material que esclarezca la duda o disipe la perplejidad.


Por lo tanto, Dewie nos dice que la exigencia de solución de un estado de perplejidad es el factor orientador y estabilizador de todo proceso de reflexión, ya que nos impone una finalidad y conduce la corriente de ideas por un canal definido, hacia la consecución de un fin que es resolver un problema o superar una dificultad.



El valor del pensamiento reflexivo


Es precisamente el pensamiento reflexivo el que marcó la diferencia a través de la historia del ser humano, para posicionarlo en un lugar privilegiado con respecto a la naturaleza, pues únicamente cuando las cosas que nos rodean tienen sentido para nosotros, es decir, cuando significan consecuencias a las que se puede llegar utilizándolas de tal o cual manera, es cuando se da la posibilidad de control deliberado e intencional de las mismas.


No obstante, Dewie nos advierte que "para toda aproximación a su realización más adecuada, el pensamiento requiere una cuidadosa y atenta orientación educativa (...) pues, si bien la capacidad de pensar nos libera del sometimiento servil al instinto, al apetito y a la rutina, también ofrece la ocasión y la posibilidad de error. Al elevarnos por encima de la bestia, abre la posibilidad del fracaso, a la que el animal, limitado al instinto, no está expuesto.



La importancia de las actitudes


Sin embargo, la capacidad para educar el pensamiento no se consigue simplemente a través del conocimiento de las mejores formas de pensamiento. La posesión de información no es ninguna garantía de la capacidad para pensar correctamente. Ha de existir el deseo y la voluntad de usarla así como ciertas actitudes que describe Dewie. Las siguientes son algunas a las que presta especial énfasis en su libro:


Mentalidad abierta. El autor la define como carencia de prejuicios, de partidismo y cualquier hábito que limite la mente y le impida considerar nuevos problemas y asumir nuevas ideas.


Entusiasmo. Se describe como una actitud que opera como una fuerza intelectual que surge cuando alguien se interesa vigorosamente por algún objeto o material que atrae y estimula la mente del sujeto, y comunica un renovado ímpetu a su pensamiento.


Responsabilidad. Ser intelectualmente responsable quiere decir considerar, adoptar y comprometerse con las consecuencias que derivan de las creencias que uno tenga.



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